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Un futbolista comprometido

La profesionalidad de Albentosa

Escrito por Carlos Rosende

Viernes, 08 Septiembre 2017 19:39
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Raúl Albentosa, futbolista del Deportivo (Foto: Óscar Cajide).

Raúl Albentosa es uno de los muchos profesionales en el mundo fútbol que ha pasado de tener prácticamente garantizada una plaza en el once titular a no formar parte de las convocatorias de su equipo, un giro radical de difícil digestión en apenas 12 meses. Sin dramas ni paños calientes, el deporte de élite no espera por nadie, y el caso del defensa valenciano es paradigmático en este sentido: Sidnei continúa en el Dépor una temporada más de lo inicialmente previsto, la dirección deportiva ha apostado fuerte por Schär en el mercado de fichajes y Arribas se presenta como la tercera opción para Pepe Mel, lo cual aboca al alcireño a un presente poco halagüeño. 

Transcurrida una campaña desde su incorporación, Albentosa no ha terminado de encajar en el ecosistema del Dépor, y el hecho de aterrizar en el club avalado por Gaizka Garitano tampoco ayudó a hacerle la vida más sencilla en su primer año en la ciudad. Por un cúmulo de circunstancias, el rendimiento del ex del Éibar no se ha asemejado al que mostró en sus anteriores equipos. En cualquier caso y lejos de incidir en este tipo de cuestiones de sobra conocidas por el grueso del deportivismo, lo que me gustaría remarcar es cómo está afrontando el jugador una realidad a la que no se había enfrentando nunca en toda su carrera.

En resumidas cuentas, resulta imposible encontrar a compañeros o miembros del staff técnico del Deportivo que digan una sola mala palabra de Albentosa. Se ensalza su profesionalidad, su compromiso en cada entrenamiento y las ganas de contribuir (jugando, en el banquillo o teniendo que ver los partidos desde la grada) a hacer de este Dépor un equipo más fuerte. Como es obvio, la falta de minutos en el arranque de temporada no es plato de buen gusto para el de Alzira, pero de puertas hacia dentro nadie pone en duda su deseo de sumar. No sería el primer jugador que, en su situación, opta por dejarse ir pensando ya en la próxima ventana de fichajes o simplemente se dedica a pagar su frustración contaminando el vestuario, porque ejemplos en este sentido existen a raudales. Sin embargo, su caso es el contrario: el de un futbolista que honra su profesión cuando se viste de corto y genera buen ambiente mientras trata de recuperar la confianza del míster.

Sirvan estas líneas para dejar constancia de que la actitud de Albentosa merece todo mi respeto.

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